lunes, 10 de octubre de 2011

La crisis laboral

Teresa era una joven estudiante que acababa de terminar bachiller y tenía muchas dudas acerca de que estudios realizar tras superar la selectividad. Pero ya que había realizado un bachiller más técnico se decantó por hacer una Ingeniería Mecánica. Una carrera que tenía bastantes salidas al mundo laboral e incluso había oído algún caso de compañeros que sin tener acabada la carrera ya habían conseguido trabajo. Por ello decidió encaminarse en ese duro y difícil reto que era la Ingeniería, algo que siempre le había apasionado, que era el gran mundo de la mecánica, debido a que su padre era mecánico y desde pequeña estuvo rodeada de coches.

El primer año de Teresa en la carrera fue muy satisfactorio, aunque a la vez muy duro, ya que tuvo que estudiar mucho y dejar de lado algunos hobbies, como salir por las tardes con sus amigas. Pero es esfuerzo mereció la pena y Teresa obtuvo muy buenas notas a final de curso.
Meses más tarde comenzó el segundo asalto, segundo año de Mecánica. Teresa llegaba con las mismas metas que el año anterior y no iba a ser menos, así que se puso manos a la obra desde el primer día para poder conseguir lo que llevaba esperando desde pequeña.

Poco tiempo más tarde, sobre mitad de curso, empezó a escucharse por todo el país una palabra que poco a poco se escuchaba con más intensidad y hacía preocupar a muchas personas sobre su situación económica y laboral, y era la tan mencionada crisis. Una crisis que cada día iba a más y que hacía preocupar a Teresa sobre sus expectativas de trabajo en el futuro.

Años más tarde, Teresa ya contaba con su carrera en el bolsillo y salió a la calle en busca de su primer trabajo en el que poder dar al mundo todo lo que había aprendido años atrás. Pero la crisis ya estaba en su mayor esplendor, el paro estaba subiendo cada día más y las opciones de encontrar un buen trabajo era una misión casi imposible debido a que cada vez los estudiantes estaban más preparados y los empresarios buscaban siempre a los mejores y más cualificados en sus campos. Teresa podía presumir de muy buenas notas e incluso contando con un Máster no encontraba trabajo. Cada día iba de un lado para otro entregando curriculums con los que poder encontrar ya por último cualquier tipo de remuneración con la que poder pagarse el piso.

Un día, viendo la tele, Teresa escuchó algo que le hizo ver la luz al final del túnel. Por lo visto, en Alemania, donde la crisis no era tan fuerte, se estaban dando muchos puestos de trabajos a los ingenieros debido a su gran industria en el sector del automóvil. Por lo que no se lo pensó dos veces, y gracias a un pequeño trabajo que encontró a media jornada, pudo costearse unos cursos de alemán que le dieron la oportunidad de irse a Alemania y encontrar el trabajo que siempre estaba esperando con el que poder ganarse la vida en un mundo cada vez más azotado por la crisis. Algo que nunca habría conseguido de no ser por su constancia, esfuerzo y cabezonería por lograrlo.

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